Primeros exámenes de infertilidad
Hoy volvimos Armando y yo a una cita con Pablo. La primera cita juntos. Pasado un mes desde nuestra primera cita, ya era hora de ver qué tratamiento o estudios continuaríamos.
Fue tan extraño... Y eso que en situaciones anteriores he estado con Armando y algún amante juntos, sobre todo con Albert, que ha colaborado en algunos trabajos con Armando, pero a Albert sabía donde lo tenía, con Pablo no sé.
Todavía estaba nerviosa sin saber si Pablo me ayudaría realmente, si iba a ser capaz de fingir que entre nosotros no ha pasado nada, que no sabe de mis planes, pero Pablo se supo comportar, aunque intenté no detalarnos yo, intenté no mirarlo demasiado mientras estuvimos Armando y yo con él.
Pablo nos explicó que lo primero que haría serían exámenes de sangre, medir niveles hormonales y cosas simples. También le pidió a Armando una muestra de semen para hacer un espermiograma. Le entregó a Armando un frasco y le pidió que fuera a una habitación al final del pasillo.
Nos quedamos solos con Pablo. Pablo tomaba notas y anotaba exámenes.
- Pablo... yo...
- ¿Sí?
- Gracias... por ayudarme.
Me miró y no pude evitar pensar en lo atractivo que es Pablo. Su pelo un poco nerd peinado hacia el lado, vestido con su bata blanca encima del terno, su corbata horrible que pienso reemplazar por una docena de mi gusto, su sonrisa con un toque sarcástico, sus ojos de acero...
- Por supuesto, Marguerite. Es mi obligación como médico ayudar a todos mis pacientes...
- Sabes de qué estoy hablando.
- ¿Lo sé?
- Pablo...
- Marguerite... si quieres mi ayuda en esta farsa, lo mejor será que mientras estemos aquí, sigamos con la farsa lo más posible, hacer como que realmente estoy intentando descubrir la causa por la que no te has embarazado y tú fingir que realmente esperas mi ayuda. Ya bastante difícil es no pensar en ti y recordar que hace apenas dos días te tenía desnuda entre mis brazos, no lo hagas más complicado de lo que ya es.
- Tienes razón...
- Bueno. Ya anoté todo lo que se me ocurre debería revisar en tus exámenes de sangre, ahora a tomarte la muestra...
- Pablo, ¿cuando termines en la consulta, podemos vernos en mi departamento?
- Supongo... que sí.
- Está bien, quedamos en eso entonces.
En eso se abrió la puerta y entró Pablo junto con Susana.
- ¿Quedamos en qué? - preguntó Armando, que alcanzó a escuchar la última parte de la conversación.
- En que... Pablo va a venir este sábado a la fiesta que vamos a hacer, mi amor. Lo acabo de invitar.
- Ah, perfecto. Tú también estás invitada por supuesto, Susana.
Fue lo único que se me ocurrió. Cuando Susana me tomó las muestras de sangre no paraba de hablar, de lo atractivo que es Pablo, me contó que era viudo, y me daba las gracias por invitarla a la fiesta, a ver si de una vez se le daba la oportunidad de algo con su jefe. De repente empecé a sentirme enferma con la idea de tener a Pablo en mi casa.
Pablo debe estar por llegar. A mí me quedan un par de exámenes para terminar el semestre. Creo que mi vida nunca ha sido más complicada que en estos momentos.