Fuiste un sueño
Hoy me desperté con tu sabor en los labios. Y te extrañé más que nunca. Ha pasado tanto tiempo, que me parece que fueran siglos desde la última vez que descansé entre tus brazos. Aún puedo cerrar mis ojos y recordarme a mí misma con la cabeza apoyada en tu pecho, escuchando los latidos de tu corazón. Aún puedo sentir la suavidad de tu piel firme y el sabor del sudor de tu cuerpo. Aún guardo en mi retina la visión del vello incipiente rodeándote las areolas, la fea cicatriz al lado de tu ombligo peludo y la línea de pelusilla que conducía desde el mismo a tu sexo. Sé que anoche soñaste conmigo, lo siento, lo percibí en mi sueño. Fuimos por una horas uno, la misma piel, la misma sangre, el mismo sudor, pero esta mañana me he despertado sola y tú seguramente te has despertado al lado de ella.
Si hubiera algo que pudiera hacer para volver a tenerte, lo que fuera, créeme que lo haría, sin dudarlo. A pesar de todo este tiempo, te sigo amando con todo mi ser Armando, con todo mi ser... Y es precisamente ese amor lo que me ha envenenado el alma.