El almuerzo con José Ignacio
Acabo de volver de comer con José Ignacio. Me llevó a comprarme ropa. Quería comprarme un sostén blanco que había visto y unas pantaletas de encaje del mismo color. En la tienda se quedó mirando unos sostenes maternales. Me preguntó si no quería que me comprara algo así. Lo miré una eternidad para saber si me hablaba en serio, al final no le contesté nada.
Después fuimos a comer. José Ignacio me había pedido que me pusiera una mini falda, botas con taco alto y un sweater ajustado. A veces me siento con él como una de estas chicas de servicio de acompañantes. Él me pide que me vista de acuerdo a su gusto y yo lo hago. Luego nos vamos a cualquier lugar donde haya mucha gente. Le gusta que lo vean conmigo, que la gente se pregunte qué tiene un tipo como él, ya mayor, para que una chiquilla como yo ande con él. No pasamos por padre e hija y supongo que la mayoría de la gente adivina el sentido de nuestra relación, pero a José Ignacio parece no preocuparle.
Mientras almorzábamos, José Ignacio me ha dicho que ha estado pensando en que deberíamos formalizar nuestra relación. Casi me ahogué con la comida. Le pregunté a qué se refería con formalizar y me pregunté a mi misma si quizás sabe algo de Marcelo, porque me parece muy sospechoso que justo ahora me lo proponga. José Ignacio me ha dicho que quiere que tenga un hijo de él. Yo ya no volví a tocar la comida.
José Ignacio cree que yo tuve un hijo de él, hace tiempo. Fue un malentendido del que me aproveché, hace años, y que jamás aclaré, pero es una historia demasiado larga como para contarla ahora. José Ignacio jura que yo dí a ese niño en adopción. Nunca lo hemos mencionado. Me pregunto que clase de padre será José Ignacio, si ni siquiera pregunta sobre el supuesto niño. Le he dicho que no estaba para bromas. José Ignacio me ha dicho que no estaba bromeando. Tiene 56 años y quiere tener un hijo conmigo, que tengo la mitad de su edad. José Ignacio también me ha dicho que me va a ayudar a buscar trabajo en la universidad o como enfermera. Me pregunto si estará pensando en dejar a su mujer e irse a vivir conmigo. Todo apunta a eso. Creo que tendré que darle el corte a José Ignacio, pero esta vez definitivamente.