Año nuevo... Vida nueva
Estoy sola en este departamento vacío. Hoy por la mañana han terminado de llevarse las últimas cosas. Los muebles, la ropa, los electrodomésticos, todo se ha ido. Yo estoy sentada en el suelo, con las luces apagadas, el laptop sobre las piernas y una copa solitaria de vino como única compañía.
Es una larga historia, la de cómo llegué a esto...
Hace cuatro meses caí, de nuevo, en una depresión terrible, como no me daba hacía mucho tiempo. Estuve mal, muy mal, pero a diferencia de otras veces, esta vez no hubo intentos burdos de quitarme la vida. Lloré como nunca había llorado. Lloré por mí, por una vida desperdiciada, por una niñez sin amor, por mi soledad. Y al final, decidí tomar las riendas de mi vida. Me inscribí para rendir la PSU, hice un curso preuniversitario rápido y decidí que si me iba bien, empezaría a estudiar algo, vendería mi departamento, mi auto, empezaría de nuevo, desde cero, y, lo más importante, dejaría el estilo de vida que llevo.
En la PSU me fue más que bien, me fue excelente. Creo que me había infravalorado. Hace unas semanas me inscribí en la universidad nuevamente. Me da un poco de miedo empezar de nuevo, pero a la vez estoy emocionada.
En estos cuatro meses junté todo el dinero que pude sacarle a todos mis amantes. Vendí también el departamento y tengo que entregarlo desocupado el 2 de enero. Vendí el auto y aún no me decido a comprarme otro. Y mis teléfonos... Mis teléfonos siguen ahí. No soy capaz de deshacerme de ellos. Sé que si no lo hago jamás me libraré de mi pasado ni de los hombres en mi vida, pero es que no me atrevo! Es, también, una seguridad... si algo no resulta siempre podré volver a recurrir a ellos, creo. También sé que no seré eternamente joven y que ellos están conmigo solo por mi cuerpo y por el placer que pueden obtener de mí, por nada más.
Y ahora... Ahora estoy sentada sola en el suelo alfombrado de este departamento que ya no es mío. El departamento nuevo que compré está cerca de la universidad. Lo pensé de esa forma para poder irme caminando o en bicicleta. De verdad que quiero empezar de cero. Necesito empezar de cero. Necesito salir de esto en lo que estoy, ser otra persona. Me he bebido casi la botella completa de vino mientras derramo algunos lagrimones y escribo estas incoherencias. Pienso... Cómo no va a haber alguien para mí ahí afuera? Alguien que me quiera... Alguien que se de cuenta de quien de verdad soy? Alguien con quien pueda ser feliz? El fantasma de Armando ya no me persigue. Sé que él es feliz con su vida y yo quiero tratar de hacer lo mismo por la mía.
Han dado las 12. Oigo a la gente afuera saludarse. Yo sigo a oscuras. He llamado a un taxi, pero me han dicho que se demorarán en venir, por ser año nuevo. No tengo nada más que hacer que esperar. Esperar a que me lleven a mi nueva casa. Esperar por mi nueva vida que ya comienza. Esperar por la redención. Ninguno de mis amantes sabe que me voy de aquí. Conseguí guardar el secreto hasta el último instante. Más de alguno vendrá a preguntar por mí y se encontrará con la sorpresa de que he desaparecido. Yo hago ahora borrón y cuenta nueva. Nazco de nuevo, limpia de pecados. Me he bautizado a mi misma y me he dado la bendición para seguir y salir adelante. Quiero ser feliz. Quiero amar. Quiero, en este año que empieza, una vida nueva.
Ha llegado mi taxi.