Llueve
Llueve. Hace frío. Esta noche me siento sola, quizás más sola que nunca. Mi cama está suave y fría. Oigo a los vecinos que tienen una fiesta y no logro distinguir lo que gritan ni la música que están escuchando. Traté de llorar, para quitarme esta angustia de las amígdalas, pero las lágrimas se me secaron hace tanto tiempo... Y lo peor son las decisiones... No puedo volver a equivocarme. Esta vez me estoy jugando todo. Se ha puesto a llover con más fuerza.