Gabriel
Ayer llamé a Gabriel. Hace tiempo que venía pensando en juntarme con él. En esta especie de viaje en el tiempo, de retroceso que estoy haciendo, si dudas él es uno de los pilares más importantes de lo que pasó en mi vida. Mi primo Gabriel, el que me enseñó que con sexo podía conseguir que alguien me quisiera.
Nos juntamos en un restaurant en Apoquindo. Yo estaba nerviosa. Gabriel se había sorprendido de mi llamado pero no puso obstáculos a que nos reuniéramos a almorzar. Llegó puntual. Yo llevaba esperando media hora.
- Marguerite?
- Gabriel!
- Hola!
- Hola, siéntate!
- Vaya... tanto... tiempo! No sabes la sorpresa que fue recibir tu llamado. Cómo estás?
- Bien, bien y tú?
- Bien también, gracias.
- Pedimos algo? Cuánto tiempo tienes?
- En realidad me tomé el resto del día... Me quedé como en shock cuando me llamaste.
- Jajaja
Pedimos el almuerzo. Yo pedí una ensalada liviana, Gabriel una ensalada césar. Yo pedí un jugo natural y él un agua mineral.
- Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que nos vimos!
- Así es...
- Cuánto... unos quince años?
- Algo así.
- Estás super linda!
- Gracias. Y... qué has hecho con tu vida durante este tiempo?
- Bueno... estudié... Estuve trabajando en la campaña del presidente, jajaja que raro suena, del presidente Sebastián Piñera. Y tú? Qué hiciste con tu vida?
- Lo mismo. Estudié enfermería, me gradué y también terminé vendiéndome casi como tú, me dediqué a la prostitución.
Gabriel se atoró con la comida. Se puso rojo primero y cuando se compuso, se quedó pálido.
- Qué dijiste?
- Que me dediqué a prostituirme.
- Es broma, no? Por que te conté lo de Piñera?
- No, es en serio.
- No te creo.
- Es en serio.
- Pero cómo, cuándo, porqué!
- Por comodidad... necesitaba plata en ese entonces. Estaba en la universidad. No te preocupes, ahora estoy en el proceso - hice el gesto de entre comillas con los dedos y sonreí - de "cambiar de vida".
- Marguerite, no sé que decirte... Me pillas por sorpresa.
- No tienes que decir nada, no te preocupes.
- Y... discúlpame que sea directo y vaya al grano, pero para qué me llamaste?
- La verdad es que no lo sé. Estoy haciendo una especie de... retrospección. Me siento sola. Siento que mi vida está podrida hace tanto tiempo y no sé qué hacer, cómo salir de esto. La he cagado una y otra vez, me he metido en un problema tras otro y estoy tan, pero tan cansada... Pensé que analizando mi pasado quizás podría entender las cosas que me han pasado, las cosas que he hecho, o por qué las he hecho...
- Tú... tú crees que lo que paso entre nosotros... lo que yo te hice... tiene que ver con esto? Con que te hayas...
- Vuelto puta? No sé... tú que crees?
- Marguerite... Yo... No sabes cómo me ha perseguido el recuerdo de lo que... te hice. Tú eras tan chica y yo, yo no sé en que pensaba, si es que pensaba en algo!
- Tú fuiste la primera persona que me tocó... mis papás nunca se acercaban a mí.
- Me odias por lo que te hice?
- No, - lo miré a los ojos - no te odio. Quizás en otras circunstancias lo habría hecho, yo tenía 7 años la primera vez que me hiciste desnudarme y tú 17... supongo que eso te hace parecer un pedófilo.
- Yo no soy un pedófilo!
- Quien sabe Gabriel, quien sabe el animal que llevamos dentro. El caso es que después de ti... Empecé a buscar sexo. Quería que me tocaran, quería sentirme querida, quería aprobación... Hasta el día de hoy ha sido así.
- Entonces, lo que estás diciendo es que fue mi culpa?
- No, no he dicho eso. No fue culpa de nadie. O quizás fue culpa de todos. Quizás fue el destino, no sé.
- No sé que decirte...
- No tienes que decir nada...
Comimos en silencio un rato.
- Estás casado?
- No, todavía no me atrapan, jejeje y tú? estás con alguien?
- No puedo estar más sola...
- Qué haces entonces... en qué ocupas tus días?
- Nada. Leo, veo tele. Tengo un blog, escribo las cosas que recuerdo. Y pienso, pienso mucho.
- Sales?
- No, casi nada. Voy al supermercado cuando es necesario. Esta es la primera vez que salgo en un mes.
- Por qué vives encerrada?
- Tengo miedo de encontrarme con... alguno de mis ex-clientes.
- Entonces en serio que estás cambiando de vida.
- Sí. Era eso o terminar muerta.
- Así de grave?
- Asi de grave.
Cambiamos de tema. Hablamos de otras cosas más livianas. Terminamos de comer y Gabriel quiso que fuéramos a tomar algo a algún lugar pero le dije que no, que otro día, que prefería venirme a mi casa. Me hizo prometerle que lo llamaría y que nos veríamos pronto. Me dijo que teníamos mucho que conversar. Me dió un beso casi en la boca al despedirse.
Tengo una jaqueca desde ayer que vi a Gabriel. Dormí pésimo y desperté igual, con dolor de cabeza y una sensación de asco que no se me quita.