Derek
Derek volvió. Y yo soy una estúpida.
Varias personas me habían mencionado que quizás Derek era casado, que era demasiado bueno para ser verdad y demasiado buen partido como para estar solo, y que solo estaba pasando el rato conmigo. Yo tenía mis dudas. El lunes camino a la universidad, salí del ascensor y lo ví parado en conserjería, me daba la espalda a mí. Creí desmayarme de la emoción. Mientras me acercaba a él, hay unos 15 metros entre el ascensor y conserjería, me fijé que se le acercó una mujer y lo abrazó por la cintura. A lo único que atiné fue a detenerme en seco y esconderme detrás de una columna. Mi mundo se vino abajo. Derek sí estaba casado y había vuelto a Chile con su mujer.
Esperé un rato hasta que salieron. Volví a mi departamento y me lancé a llorar en la cama. Cuán tonta se puede llegar a ser? realmente, yo me llevo el premio.
No fui a la universidad ese día. Me tomé unas copas de vino. Llamé a Albert, le pedí que se pasara por mi departamento, le dije que no estaba bien y que lo necesitaba. Me dijo que iba a estar ahí cerca de las cuatro. A eso de las tres cuarenta fui al minimarket que hay en la esquina a comprar algo de comer, ya que venía Albert. Iba llegando al edificio después de comprar y veo a Albert estacionándose. Albert tomó las bolsas, me preguntó que pasaba y antes de alcanzar a decirle algo, veo venir a Derek con la mujer. En un impulso infantil abracé a Albert y lo besé. Vi a Derek mirarme con la boca abierta, pero no dijo nada, ni se detuvo, entró con su mujer al edificio y nosotros entramos detrás de ellos. Tomamos el mismo ascensor. La mujer le hablaba a Derek y él le contestaba con monosílabos, negándose a mirarme. Yo tenía tomada la mano de Albert y ya le había dicho que hablaríamos una vez en mi departamento, que no me preguntara nada. Miré bien a la mujer de Derek. Bajita, quizás 1,60 mt. Castaña rubia, delgada... No sé que más. Ninguno de sus rasgos era excesivamente notorio, me preguntaba qué le había encontrado Derek. Al lado de él, ella se veía pequeña e insignificante.
Derek y su mujer salieron primero, sin mirarnos, y nosotros nos bajamos cuatro pisos más arriba. Entramos a mi departamento, me serví más vino, Albert dejó las bolsas en la cocina y se sentó a mi lado.
- Bueno... Qué es lo que pasa?
- Pasa que soy una estúpida...
Me bebí el resto del vino y fui a buscar más.
- Cuánto has bebido?
- No lo suficiente.
- Solo alcohol?
- Qué crees? que me estoy metiendo algo?
- No... Sólo preguntaba...
Tiré la botella vacía a la basura y abrí otra.
- Quieres?
- Estoy conduciendo...
- Quédate conmigo hasta mañana...
- Sabes que no puedo...
- Claro, tu mujer...
- Qué es lo que te pasa Marguerite?
- Pasa... - otra copa de vino - que soy una estúpida, idiota, tonta... se te ocurren más sinónimos?
- Por qué dices eso?
- Porque... me acabo de enterar de que el hombre del que creo estar enamorada está casado.
Creo que Albert se puso un poco pálido.
- No sabía que estabas viendo a alguien!
- No sabía que tenía que contarte con detalles con quien me acuesto y cuándo!
- Marguerite... no me refiero a eso y lo sabes.
Albert se puso de pie y me abrazó. Me puse a llorar.
- Por qué, por qué siempre todo tiene que salirme mal?
- Quien es?
- Eso qué importa?
- Estoy tratando de ayudarte Marguerite...
- El tipo del ascensor...
- El gringo?
- Sí...
- Es él?
- Sí, y esa era su mujer...
- Has hablado con él?
- No, lo descubrí esta mañana...
- Estás segura que es la mujer? Podría ser una amiga...
- Por favor, el hombre vive solo en Chile, actúa de manera sospechosa conmigo, no quiere que lo hagamos en su departamento, se va a Canadá y ahora aparece con una "amiga". No te suena demasiado rebuscado? Además la ví abrazándolo...
- Como pareja?
- De la cintura, así de lado...
- Hmm. Deberías hablar con él.
- No, ya no quiero, no vale la pena.
- No pierdes nada...
Nos sentamos en el sofá. Yo me sentía un poco mareada y totalmente deprimida. Empecé a besar a Albert.
- Marguerite... Estás... borracha!
- No, un poquito mareada sí.
- Porqué no duermes un rato?
- Te vas a acostar conmigo?
- A tu lado, no contigo.
Albert me llevó a la cama y me hizo acostarme. Me tapó y se acostó a mi lado encima del cobertor y me abrazó por la espalda. Volví a llorar hasta que me quedé dormida. Cuando desperté Albert se había ido. En mi velador, como siempre, había dejado dinero.
El martes y miércoles me quedé en cama. No tenía ganas de levantarme ni de hablar ni de ver a nadie. Albert me llamó, me pidió que no siguiera bebiendo, volvió a decirme que hablara con Derek y me preguntó si quería que me pasara a ver. Le dije que no.
El jueves y viernes tuve que ir a clases. Cuando volvía a casa el viernes por la tarde, me encontré con la mujer de Derek en conserjería. El conserje no estaba y apenas me vió se me acercó para preguntarme si sabía cómo podía entrar al gimnasio, ya que no recordaba el código de la puerta.
La acompañé hasta el gimnasio, puse mi propio código y la dejé entrar. La mujer hablaba hasta por los codos. A mí me sudaban las manos, me sentía débil, quería irme pero ella no dejaba de hablar. Al final tuve que contestarle, decir algo, para no parecer una tarada.
- Así que... eres nueva en el edificio?
- No, sólo vine de visita...
- Ah sí? A visitar a... quien? - Traté de poner mi mejor sonrisa
- A mi hermano. Está trabajando acá.
- Tu hermano? Derek es tu hermano?!
- Sí! Lo conoces!
- Sí... hemos hablado y... pensé que eras su esposa! El otro día los ví juntos...
- Jajaja! no!
Después de eso no recuerdo qué más hablamos, pero me despedí rápido, subí a mi departamento y llamé a Albert. Le conté que la supuesta esposa de Derek no es tal, sino la hermana. Albert me ha dicho que vaya a hablar con él y vea lo que pasa, si él me quiere o no. Yo no sé qué hacer, me siento tan, pero tan estúpida. Debí haber hablado con Derek desde el principio, decirle cómo me sentía y lo que pensaba. Ahora cómo le explico el beso que me vió darle a Albert y que nos viera de la mano en el ascensor? No sé que hacer!